Aunque está protegido por las leyes internacionales, es uno de los animales con los que más se trafica en Asia porque su carne se considera un manjar y un equipo de investigadores de la Universidad Agrícola del Sur de China (SCAU) ha revelado que, el origen del brote de neumonía de Wuhan, podría haberse propagado de murciélagos a humanos a través del tráfico ilegal de pangolines