La movilización de decenas de voluntarios para localizar a Boro, el perro perdido tras el terrible accidente ferroviario de Adamuz, refleja el cambio en la relación con las mascotas, cada vez más consideradas parte esencial del hogar. “Es familia”, explicaba emocionada Ana García, una de las supervivientes, que viajaba en el tren junto a su hermana, aún ingresada en la UCI







