Tras años de inmovilismo institucional, la profesión veterinaria ha comenzado a articular una respuesta colectiva frente a la precariedad, la exclusión sanitaria y la falta de representación real. Movimientos de base, liderazgos territoriales y candidaturas renovadoras están marcando un punto de inflexión que cuestiona el modelo colegial vigente y plantea una transformación estructural del sector.







