La OMSA alerta de la falta de inversión en sanidad animal: “Es una necesidad de seguridad

28/08/2026

La sanidad animal continúa siendo uno de los pilares menos visibles de la seguridad alimentaria, la salud pública y la estabilidad económica mundial. Así lo pone de manifiesto el informe ‘El estado de la sanidad animal en el mundo’ de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), que dedica una parte de su análisis a advertir sobre la insuficiente inversión en los sistemas veterinarios de numerosos países.

Según el documento, más del 20 % de la producción animal mundial se pierde cada año debido a enfermedades, una cifra que repercute directamente en la disponibilidad de alimentos, los ingresos de los ganaderos y el comercio internacional. Estas pérdidas afectan especialmente a los pequeños productores y a las economías más vulnerables, donde el ganado constituye una fuente esencial de ingresos y seguridad alimentaria.

La OMSA recuerda que la demanda global de alimentos de origen animal seguirá creciendo durante la próxima década. Las previsiones apuntan a que el consumo mundial de carne, leche y otros productos animales aumentará alrededor de un 6 % hasta 2034, mientras que la producción deberá incrementarse cerca de un 17 % para satisfacer esa demanda. Este escenario obligará a reforzar los sistemas de vigilancia, prevención y control de enfermedades para evitar que los problemas sanitarios comprometan el abastecimiento alimentario.

El informe destaca además la enorme dimensión económica del sector ganadero. El mercado mundial de animales de producción y carne podría acercarse a los 1,6 billones de dólares en 2034, mientras que el comercio internacional de animales y productos de origen animal supera ya los 500.000 millones de dólares anuales. En este contexto, cualquier brote sanitario puede desencadenar cierres comerciales, restricciones a las exportaciones y pérdidas millonarias para los países afectados.

“La sanidad animal ya no es una preocupación secundaria; es un bien público estratégico y una necesidad de seguridad”

Asimismo, la OMSA considera que la sanidad animal sigue estando infravalorada en las políticas de financiación global. El informe señala que el mercado mundial de la salud animal representa apenas el 0,6 % del gasto sanitario global, muy lejos de los recursos destinados a la salud humana. Además, menos de 1.000 millones de dólares de la ayuda internacional al desarrollo se destinan habitualmente a los servicios veterinarios y a la prevención de enfermedades zoonósicas. “La sanidad animal ya no es una preocupación secundaria; es un bien público estratégico y una necesidad de seguridad”, subraya la OMSA en el documento.

CARENCIAS EN LOS SERVICIOS VETERINARIOS

El organismo también pone el foco en las carencias estructurales de muchos servicios veterinarios. En numerosos países faltan profesionales especializados, laboratorios con capacidad diagnóstica suficiente, sistemas de vigilancia robustos y acceso adecuado a medicamentos veterinarios. Estas debilidades facilitan la propagación de enfermedades y dificultan la detección temprana de amenazas sanitarias que pueden acabar afectando a varias regiones o continentes.

Para revertir esta situación, el informe calcula que serían necesarios 2.300 millones de dólares anuales para que los servicios veterinarios de todo el mundo alcanzaran los estándares internacionales recomendados. A esta cifra habría que sumar otros 5.000 millones de dólares al año destinados a reforzar la bioseguridad en las explotaciones ganaderas, con el objetivo de reducir la transmisión de enfermedades entre animales y minimizar el riesgo de salto de patógenos hacia la fauna silvestre o las personas.

La OMSA sostiene que se trata de una inversión altamente rentable. El Banco Mundial, que participa en el informe, estima que fortalecer los servicios veterinarios podría generar retornos de hasta un 86 % anual, además de crear empleo cualificado en zonas rurales. Asimismo, recuerda que invertir en prevención resulta tiene un coste mucho más bajo que responder a grandes crisis sanitarias una vez declaradas, como demostró la pandemia de Covid-19.

En un contexto marcado por el cambio climático, la intensificación de la producción ganadera y el aumento del comercio internacional, la sanidad animal debe dejar de considerarse un asunto exclusivamente veterinario, concluye la OMSA en el informe. El organismo defiende que proteger la salud de los animales significa también proteger la alimentación, la economía, el comercio y la salud de las personas, y advierte de que el coste de no actuar podría ser muy superior al de reforzar hoy los sistemas de prevención y vigilancia.

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