Más de 7.000 casos de ciclosporiasis en EE. UU. ponen de relieve la importancia de reforzar los controles de seguridad alimentaria en la cadena de producción y distribución de productos frescos

Un importante brote de ciclosporiasis está afectando este verano a varios estados de Estados Unidos, donde ya se han notificado más de 7.000 casos de infección por el parásito Cyclospora cayetanensis. La magnitud del episodio ha encendido las alertas de las autoridades sanitarias, especialmente en Michigan, uno de los estados más afectados.
Según informó el Departamento de Salud de Michigan el pasado 17 de julio, el estado registraba 5.002 casos, de los cuales 102 requirieron hospitalización. La cifra contrasta con la incidencia habitual de esta enfermedad en la región, donde durante estas fechas del año suelen confirmarse únicamente entre 40 y 50 casos.
La ciclosporiasis es una enfermedad intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, que se transmite principalmente a través del consumo de agua o alimentos contaminados con materia fecal, especialmente productos frescos. A diferencia de otras infecciones gastrointestinales, la transmisión directa entre personas es poco frecuente, ya que el parásito necesita permanecer varios días o incluso semanas en el medio ambiente antes de volverse infeccioso.
Síntomas que pueden prolongarse durante semanas
El periodo de incubación suele ser de una semana, aunque puede oscilar entre 2 y 14 días o más. La infección afecta al intestino delgado y provoca, principalmente, diarrea acuosa, a menudo acompañada de deposiciones frecuentes.
Entre los síntomas más habituales también se encuentran la pérdida de apetito y de peso, dolor o calambres abdominales, hinchazón, gases, náuseas y una intensa sensación de fatiga. En algunos pacientes aparecen vómitos, dolores musculares, cefalea, fiebre baja y otros síntomas similares a los de la gripe. Además, la enfermedad puede presentar recaídas, con episodios que desaparecen y vuelven a manifestarse días o semanas después.
Aunque cualquier persona puede infectarse, los niños, las personas mayores y quienes presentan un sistema inmunitario debilitado tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones, como una deshidratación grave, que puede requerir hospitalización y tratamientos más prolongados.
Frutas y verduras frescas, los alimentos más implicados
Históricamente, los brotes de ciclosporiasis registrados en Estados Unidos han estado relacionados con el consumo de productos frescos, especialmente aquellos que se consumen crudos.
Entre los alimentos asociados con mayor frecuencia figuran las frambuesas, repollo, albahaca, cilantro, perejil, brócoli, guisantes, tirabeques y verduras de hoja verde, aunque cualquier producto contaminado durante su producción o manipulación puede convertirse en un vehículo de transmisión.
Recomendaciones para reducir el riesgo
Ante este tipo de brotes, las autoridades sanitarias recuerdan la importancia de extremar las medidas de higiene alimentaria. Entre las principales recomendaciones destacan:
- Retirar las capas exteriores de las verduras de hoja siempre que sea posible.
- Mantener precaución con los productos ya lavados o cortados, ya que los procesos comerciales no garantizan la eliminación del parásito.
- Evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y otros productos.
- Priorizar la cocción cuando el tipo de alimento lo permita.
- Si los alimentos se consumen en crudo, lavar e higienizar frutas y verduras con un desinfectante autorizado para uso alimentario, siguiendo las instrucciones del fabricante, teniendo en cuenta que estas medidas reducen el riesgo, pero no garantizan la eliminación completa del parásito.
El brote vuelve a poner de relieve la importancia de reforzar los controles de seguridad alimentaria en la cadena de producción y distribución de productos frescos, especialmente durante los meses de verano, cuando aumenta el consumo de frutas y verduras y las condiciones ambientales favorecen la persistencia de determinados patógenos.