Españoles participan en un estudio sobre anisakis que permite el desarrollo de una nueva herramienta para el control de parásitos

 

Entre todos los parásitos que habitan los océanos, el anisakis se ha convertido en uno de los que más preocupan a la sociedad. Este pequeño gusano marino, que vive en las vísceras y los músculos de numerosas especies de peces, puede causar la infección del sistema digestivo que lleva su nombre, la anisakiasis, además de múltiples reacciones alérgicas. Esto suele ocurrir al consumir pescado infectado con este parásito, especialmente si se come crudo, poco cocido o sin congelar previamente.

Hasta ahora, la escasa información genética disponible sobre la especie más común en el Atlántico (Anisakis simplex) ha limitado la eficacia de los programas de vigilancia. Por lo tanto, conocer la totalidad de su ADN es fundamental para comprender cómo el parásito se adapta a diferentes especies hospedadoras a lo largo de su ciclo de vida hasta alcanzar la madurez reproductiva, cómo coevolucionan sus poblaciones en relación con las especies hospedadoras y cuáles son los mecanismos de hibridación entre las especies de Anisakis; información esencial para comprender su evolución demográfica a largo plazo.

Con este objetivo, el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) ensambló el genoma más completo de Anisakis simplex, una de las especies más extendidas en las costas españolas y en el Atlántico nororiental, en un proyecto publicado en Scientific Reports y desarrollado en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y el Instituto de Investigación Marina (IIM-CSIC), con el fin de mejorar su control tanto en la industria pesquera como en el consumo alimentario.

Esta valiosa información cobra especial importancia en una especie como el anisakis, que posee una estrategia de supervivencia muy sofisticada que aprovecha la cadena alimentaria marina para completar su ciclo vital, sirviendo de alimento a plancton, peces, cefalópodos e incluso grandes mamíferos marinos como las ballenas.

"Gracias a las tecnologías genómicas de vanguardia de CNAG, hemos generado el ensamblaje más continuo hasta la fecha, que incluye el 98,2 % de los genes completos. El genoma de Anisakis reveló una variabilidad genética muy alta, mucho mayor de lo que esperábamos. Identificamos 150 000 pequeñas variantes estructurales en su ADN (inserciones y deleciones) y casi dos millones de variantes de una sola base, es decir, cambios en una sola letra del genoma", afirma Tyler Alioto, jefe del Grupo de Ensamblaje y Anotación del Genoma de CNAG y autor del estudio.

NUEVA HERRAMIENTA PARA LA IDENTIFICACIÓN DE ANISAKIS

Tomando como referencia el mapa genómico de Anisakis simplex obtenido por el CNAG, los investigadores de la USC lograron identificar un panel que incluye cerca de 500 variantes genéticas para el estudio de la dinámica poblacional actual e histórica de este parásito. Además, como resultado del estudio de más de 2000 especímenes recolectados y caracterizados por el IIM-CSIC, tanto de la especie Anisakis simplex como de una especie muy cercana (Anisakis pegreffii), así como sus híbridos, los investigadores pudieron diseñar una herramienta molecular de bajo costo que permite comprender los procesos reproductivos y demográficos de ambas especies.

"El desarrollo de herramientas genómicas para la gestión pesquera, como la desarrollada en este proyecto para el anisakis, permitirá comprender la dinámica poblacional de diferentes parásitos que afectan la salud humana y a especies clave para su alimentación, para una mejor prevención y control. Esto es especialmente relevante en un mundo cada vez más globalizado, en el que la dinámica parasitaria puede incluso superar las barreras entre especies y representar un grave riesgo para la salud humana", afirma Paulino Martínez, profesor e investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria de la USC y uno de los principales autores del estudio.

INFORMACIÓN CLAVE PARA LA GESTIÓN PESQUERA

Gracias a esta herramienta genética, los individuos pueden clasificarse según pertenezcan a la especie Anisakis simplex, a la especie Anisakis pegreffii o sean híbridos entre ambas. Si bien la presencia de estos tres grupos de ejemplares es muy común en las costas españolas y portuguesas, ya que comparten los mismos ecosistemas y huéspedes, la dinámica de cada comunidad puede ser diferente, al igual que sus mecanismos de adaptación.

"Uno de los impactos del cambio climático en los ecosistemas marinos son las olas de calor. Estos episodios son importantes desde el punto de vista epidemiológico, ya que muchos agentes zoonóticos, como Anisakis, deben adaptar su estrategia de desarrollo modulando su expresión genética en el contexto de las nuevas condiciones del ecosistema. Esto tiene un gran impacto en las poblaciones de peces, tanto en lo que respecta a la calidad, relacionada con la migración parasitaria en el producto pesquero, como a la salud pública, en relación con el poder inmunogénico y alergénico de las proteínas de Anisakis en las diferentes matrices alimentarias de productos del mar. Este nuevo ensamblaje y anotación optimizados del genoma de Anisakis nos permitirán analizar todas estas cuestiones con mayor precisión", explica Santiago Pascual, investigador del IIM-CSIC y autor principal del estudio.

La nueva herramienta de identificación se basa en 10 variantes genéticas que distinguen los especímenes con gran precisión y permiten realizar estudios de vigilancia poblacional mucho más eficaces. Estos nuevos marcadores de ADN han contribuido a obtener información previamente inaccesible, como los procesos de hibridación o introgresión —es decir, el intercambio de material genético entre especies a través de sus híbridos—, así como las diferencias entre comunidades.

Este conocimiento sienta las bases para una comprensión más profunda de la distribución geográfica de las poblaciones de Anisakis, así como para anticipar los cambios que puedan experimentar en el contexto del cambio climático. A corto plazo, el estudio contribuye a fortalecer los programas de control de parásitos, reduciendo el riesgo de anisakiasis en la pesca y la cadena alimentaria, con el objetivo de seguir reforzando la seguridad del consumo de productos del mar.

 

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