El ‘burnout’ lastra a la veterinaria europea mientras crecen las dificultades para atraer y retener talento

Los problemas de bienestar laboral continúan siendo uno de los grandes desafíos de la profesión veterinaria en Europa. Los resultados preliminares de la cuarta edición del VetSurvey, la encuesta impulsada por la Federación de Veterinarios de Europa (FVE), ponen de manifiesto que el burnout, el estrés y el acoso siguen afectando de forma significativa al colectivo, pese a que los niveles generales de estrés han descendido ligeramente respecto a hace tres años. El estudio, elaborado a partir de más de 11.000 respuestas de profesionales de 39 países, se publicará íntegramente en septiembre.

 

Uno de los datos más preocupantes es que el 22 % de los veterinarios europeos asegura haber necesitado una baja o un descanso de al menos dos semanas por ‘burnout’ durante los últimos tres años, un porcentaje que en algunos países es aún mayor. Además, por primera vez la encuesta incorpora preguntas sobre acoso, revelando que las conductas abusivas continúan siendo frecuentes dentro de la profesión. Los veterinarios más jóvenes son quienes sufren especialmente esta realidad: casi la mitad de los menores de 35 años afirma haber sufrido situaciones de acoso por parte de clientes.

La situación en España también refleja un importante desgaste profesional, como indicaba el informe ‘Cost of Living Tracker – Wave 6’ de Kynetec. En diciembre de 2025, únicamente el 49 % de los veterinarios españoles se declaraba "bastante o muy satisfecho" con su trabajo, una cifra similar a la de Italia (48 %), pero inferior a la registrada en Reino Unido (64 %), Alemania (58 %), Francia (56 %) o Estados Unidos (71 %). Además, la tendencia observada desde 2020 muestra un ligero descenso en los niveles de satisfacción laboral en el conjunto de Europa.

 

El estrés continúa siendo otro de los principales problemas. El 61 % de los veterinarios españoles afirma sentirse "bastante o muy estresado", uno de los porcentajes más elevados del estudio, únicamente comparable al 59 % registrado en Estados Unidos. En otros países las cifras son inferiores, como Reino Unido (53 %), Francia (54 %), Italia (49 %) o Alemania (43 %). Entre los factores que explican esta presión destaca el conflicto cada vez más habitual entre los tratamientos que el veterinario considera necesarios y la capacidad económica de los propietarios para asumir su coste, una situación que genera frustración y desgaste emocional.

En Reino Unido, uno de cada cinco veterinarios reconoce que le gustaría abandonar la profesión a largo plazo

Las consecuencias empiezan a reflejarse también en las expectativas de futuro de los profesionales. En Reino Unido, uno de cada cinco veterinarios reconoce que le gustaría abandonar la profesión a largo plazo, mientras que en varios países aumenta el interés por reducir la jornada laboral o buscar modelos de trabajo más flexibles. A ello se suma la escasez de personal en numerosas clínicas: el 39 % de los veterinarios españoles asegura trabajar en centros con falta de profesionales, un porcentaje que asciende al 56 % en Reino Unido y al 55 % en Estados Unidos, alimentando un círculo de sobrecarga asistencial, mayor estrés y menor satisfacción laboral.

La encuesta también refleja la creciente transformación del modelo empresarial de la profesión. De media, uno de cada cinco veterinarios europeos trabaja ya en clínicas corporativas, aunque la implantación es especialmente elevada en Reino Unido, donde alcanza el 45 % de los profesionales, seguida de Suecia (31 %), Noruega y Portugal (29 %). Sin embargo, a diferencia de la edición anterior del VetSurvey, los datos preliminares indican que los veterinarios que ejercen en clínicas privadas independientes presentan actualmente una mejor situación económica y mayores niveles de satisfacción laboral que quienes trabajan en grupos corporativos.

DESIGUAL DISTRIBUCIÓN DE VETERINARIOS ENTRE TERRITORIOS

Más allá del bienestar profesional, los datos del VetSurvey también ponen el foco sobre otro problema creciente: la desigual distribución de veterinarios entre sectores y territorios. La mayoría de los estudiantes sigue orientando su carrera hacia la clínica de animales de compañía, mientras que ámbitos como la salud pública, la investigación, la industria o la producción animal continúan teniendo una menor capacidad de atracción, en gran parte por el desconocimiento que existe sobre estas salidas profesionales durante la etapa universitaria.

Ante esta situación, distintos países europeos han comenzado a impulsar medidas para favorecer tanto la diversificación profesional como el relevo generacional en áreas deficitarias. Entre las iniciativas destacan programas de prácticas en la industria farmacéutica, becas vinculadas al ejercicio con animales de producción, reservas de plazas universitarias para perfiles orientados a la salud pública o herramientas que permiten a los futuros estudiantes conocer con mayor realismo las exigencias de la carrera antes de iniciar sus estudios.

La escasez de veterinarios en el medio rural constituye otro de los grandes retos compartidos en Europa. Francia ha desarrollado herramientas de planificación para detectar zonas con riesgo de quedarse sin profesionales, Noruega financia programas de mentoría para favorecer la incorporación de nuevos veterinarios y Rumanía ofrece incentivos económicos para atraer profesionales a la práctica con grandes animales. En España, por su parte, el debate se orienta hacia la necesidad de reforzar la inversión en los servicios veterinarios rurales y mejorar las condiciones de ejercicio profesional como estrategia para garantizar el relevo generacional y asegurar la atención sanitaria animal en todo el territorio.

 

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