Los jóvenes veterinarios apuestan por la seguridad alimentaria: "Es una de las áreas con mayor proyección"

 

La seguridad alimentaria se está consolidando como una de las áreas profesionales con mayor atractivo para las nuevas generaciones, impulsada por la combinación de estabilidad laboral, proyección internacional y un marcado impacto social. El sector ofrece un entorno de trabajo interdisciplinar, dinámico y centrado en la resolución de problemas reales mediante la aplicación del conocimiento científico. La creciente demanda de profesionales cualificados y la posibilidad de contribuir a garantizar alimentos seguros y de calidad para la población sitúan esta disciplina entre las de mayor proyección de futuro.

A ello se suma la transformación que está experimentando el propio sector. Los perfiles tradicionales han evolucionado hacia funciones estratégicas vinculadas al cumplimiento normativo, la gestión de la calidad, la ingeniería de sistemas y la supervisión de cadenas de suministro internacionales. En un contexto de creciente globalización del comercio alimentario, la seguridad alimentaria ofrece oportunidades para desarrollar carreras con dimensión internacional y participar en la prevención de riesgos que afectan directamente a la salud pública, la economía y la confianza de los consumidores.

En este escenario, los veterinarios desempeñan un papel protagonista. Así lo destaca Lázaro López Jurado, secretario del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA) y profesor honorario de la Escuela Nacional de Salud, quien explica que esta especialidad ha adquirido un peso creciente dentro de la profesión porque responde a algunas de las principales preocupaciones de la sociedad actual. "La seguridad alimentaria se ha consolidado como una de las áreas con mayor proyección dentro de la profesión veterinaria porque conecta directamente con cuestiones que preocupan cada vez más a la sociedad: salud pública, sostenibilidad, bienestar animal, trazabilidad de los alimentos y prevención de riesgos", afirma en una entrevista para AnimalCare.

El experto subraya que los jóvenes veterinarios encuentran en este ámbito una oportunidad para desarrollar una carrera con un impacto directo sobre la vida de las personas. "Garantizar que los alimentos que lleguen al consumidor sean seguros implica trabajar en la prevención de enfermedades, en el control de la cadena alimentaria y en la protección de la salud pública", señala. Además, destaca que se trata de un sector especialmente diverso, con salidas profesionales en la Administración pública, la industria alimentaria, la investigación, la consultoría, la auditoría, la gestión de calidad o el comercio internacional.

López Jurado recuerda también el peso estratégico de la industria alimentaria en España, al tratarse del primer sector industrial del país, lo que se traduce en una elevada demanda de profesionales especializados. En este sentido, pone como ejemplo la experiencia del Máster en Seguridad Alimentaria que COLVEMA imparte desde hace más de dos décadas. "Son ya cerca de 800 los alumnos que han cursado este máster", explica, al tiempo que asegura que "existe una demanda real de profesionales bien formados y que los jóvenes veterinarios encuentran en este ámbito una vía de desarrollo profesional con impacto directo en la confianza de los consumidores".

VETERINARIOS, GARANTES DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

Respecto a las competencias necesarias para desarrollar una carrera en este campo, el secretario de COLVEMA recuerda que los veterinarios han sido históricamente los principales garantes de la seguridad alimentaria gracias a su labor en todos los eslabones de la cadena de producción. "Controlamos todas las fases de la cadena alimentaria desde la producción hasta la distribución; en definitiva, desde la granja a la mesa", afirma. A ello se suman conocimientos especializados en microbiología, epidemiología, higiene alimentaria, zoonosis, tecnología de los alimentos, bienestar animal, salud pública y legislación alimentaria.

No obstante, el experto considera que el perfil profesional actual exige ir mucho más allá de la formación científica. "El profesional actual necesita ser capaz de interpretar riesgos, tomar decisiones basadas en evidencia, comprender los procesos industriales, manejar normas de calidad y comunicarse eficazmente con equipos multidisciplinares", explica. Asimismo, destaca la creciente importancia de competencias relacionadas con la gestión, el análisis de datos, la trazabilidad, la sostenibilidad y la implantación de una auténtica cultura de seguridad alimentaria dentro de las organizaciones.

La evolución del sector también está modificando el papel que desempeñan estos profesionales dentro de las empresas. Según López Jurado, los veterinarios han dejado de ser vistos únicamente como perfiles dedicados al control para convertirse en actores estratégicos dentro de la gestión empresarial. "El profesional de seguridad alimentaria ha pasado de ser visto solo como un perfil de control a convertirse en un agente clave para la confianza, la competitividad y la reputación de las empresas alimentarias", asegura. Su labor, añade, abarca hoy el diseño de sistemas preventivos, la evaluación de proveedores, la implantación de estándares de calidad, la gestión de crisis y la digitalización de los sistemas de trazabilidad.

La dimensión internacional representa otro de los grandes atractivos de esta especialidad. La creciente interconexión de los mercados alimentarios ha incrementado la demanda de profesionales capaces de trabajar con certificaciones, auditorías y estándares internacionales. En este contexto, López Jurado recuerda que España es uno de los principales exportadores de productos agroalimentarios y pesqueros, lo que abre numerosas oportunidades laborales. "Esto abre grandes oportunidades en organismos internacionales, empresas exportadoras, consultoras, laboratorios, entidades certificadoras, industria alimentaria multinacional y administraciones públicas vinculadas al control oficial y al comercio internacional", señala.

Sin embargo, el veterinario advierte de que esa globalización también implica importantes desafíos, ya que no todos los países cuentan con los mismos sistemas de control o vigilancia sanitaria y cualquier incidencia puede extenderse rápidamente a distintos mercados. Por ello, considera que el enfoque "One Health" resulta hoy más necesario que nunca. "La seguridad alimentaria está estrechamente relacionada con la sanidad animal, la salud humana y el medio ambiente", concluye, defendiendo un modelo de trabajo integrado que permita afrontar los retos de un sistema alimentario cada vez más complejo y globalizado.

 

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