Agricultura presenta los resultados de los programas nacionales de vigilancia, control y erradicación de enfermedades de rumiantes

A principios de este mes de junio, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) presentó los resultados de los programas nacionales de vigilancia, control y erradicación de enfermedades de rumiantes, que reflejan una situación sanitaria, que desde la organización agraria ASAJA, han considerado “globalmente favorable”.

Así, según el informe, en encefalopatía espongiforme bovina (EEB) se realizaron 51.687 pruebas sin detectar ningún positivo, mientras que en scrapie se notificaron 21 focos durante 2025, con una reducción del 32% de los casos positivos respecto a 2024.

El informe también confirma que no se detectaron casos de caquexia crónica de los cérvidos. En enfermedades como leucosis enzoótica bovinaperineumonía contagiosa bovina y brucelosis, España también mantiene una situación muy favorable según el informe, sin focos confirmados y con resultados compatibles con el mantenimiento de los programas de erradicación.

En cuanto a la tuberculosis bovina, que continúa siendo la enfermedad de mayor relevancia dentro de los programas sanitarios de rumiantes, durante 2025, el programa alcanzó una cobertura del 97,42% de las explotaciones previstas y España registró una prevalencia de rebaño del 1,45%, con una incidencia del 0,94%.

En total, se detectaron 1.290 explotaciones positivas y 834 nuevos positivos durante el año. En general, el 96,46% de las explotaciones bovinas españolas mantienen la calificación de oficialmente libres de tuberculosis, lo que confirma una evolución sanitaria que desde ASJA han considerado positiva en el conjunto del territorio.

Por comunidades autónomas, las mayores prevalencias se concentran en el cuadrante suroccidental y centro peninsular. Así, Andalucía registra un 5,92%, Castilla-La Mancha un 5,61%, Extremadura un 4,01%, Madrid un 3,95% y La Rioja un 2,94%.

A pesar de ello, según los datos del informe, la evolución a largo plazo muestra una tendencia descendente en las regiones con mayor incidencia. Andalucía ha pasado del 17,24% en 2015 al 5,92% en 2025; Castilla-La Mancha ha reducido sus niveles desde valores superiores al 20% en 2018 hasta el 5,61%; y Extremadura ha bajado del 12,23% al 4,01%, aunque persisten bolsas de infección en determinadas zonas de ganadería extensiva.

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