Los ganaderos defienden en el Congreso un mando único de sanidad animal: “España debe avanzar hacia la unificación funcional de los servicios veterinarios oficiales”

El 26 de mayo, el Congreso de los Diputados celebró una nueva sesión de la subcomisión dedicada a estudiar la situación del sector veterinario en España, que está encuadrada en la Comisión de Sanidad y es pionera en su ámbito.
Esta es la tercera sesión de la subcomisión, por la que han pasado personalidades del sector como Gonzalo Moreno del Val, presidente de la Organización Colegial Veterinaria; María Jesús Lamas, directora de la Aemps; o Consuelo Serres, presidenta de la Conferencia de Decanos de Facultades de Veterinaria.
Además, también han participado figuras relevantes del sector farmacéutico, como Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, que han dado su visión en plena ‘guerra’ por el tema de los medicamentos agravada por la entrada en vigor de Presvet.
En esta sesión, tras las intervenciones de la presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos y del presidente de AVEPA, le ha tocado el turno al veterinario Joaquín Antonio Pino, presidente de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores de Ávila (ASAJA Ávila).
En su comparecencia, en su triple condición de representante de ganaderos, así como veterinario y diplomado en salud pública y funcionario de carrera, ha defendido que “la veterinaria no es un asunto corporativo, sino de país”.
Para Pino, España necesita servicios veterinarios fuertes”, y ha enumerado las diversas facetas que aborda la profesión. Asimismo, ha remarcado que “la salud pública no empieza únicamente en un hospital, empieza antes”.
“Empieza en una explotación ganadera, en una dehesa, en un establo, en una cuadra… empieza en un matadero, empieza en un laboratorio, empieza en un puesto de control fronterizo, empieza en una consejería de agricultura exterior, y ahí casi siempre hay un veterinario”, ha incidido.
Por otro lado, ha defendido que “el sector agroganadero no es solo medio rural”, también es PIB y da vida a los pueblos y crea una gran cantidad de trabajo. “La ganadería es una pieza clave de la economía nacional”, ha señalado.
A este respecto, ha indicado que el sector agroalimentario mantiene superávit exterior, a diferencia de otros sectores de la economía española. Es más, es séptimo exportador mundial de productos agroganaderos y pesqueros, con la ayuda de la veterinaria mantiene el balance comercial español.
“Un problema sanitario puede cerrar un mercado en horas, una sospecha de enfermedad puede paralizar movimientos, bloquear exportaciones, hundir precios y arruinar explotaciones”, ha explicado Pino. “Por eso el binomio ganadero veterinario es indisoluble”, ha remarcado.
UNIFICACIÓN DE LOS SERVICIOS VETERINARIOS OFICIALES
El presidente de ASAJA Ávila ha afirmado que “una ganadería sana es una garantía para el consumidor, para el comercio exterior y para la salud pública”, y ha especificado que esta necesita “veterinarios con herramientas, seguridad jurídica y con respaldo institucional”.
Así, Pino ha apuntado que ahora se habla mucho del ‘One Health’, pero que el concepto ya estaba en el ADN de la veterinaria. “España no puede diseñar una salud del siglo XXI dejando a la veterinaria de lado”, ha insistido.
Uno de los puntos fuertes de su intervención ha sido la gestión de la salud pública. De esta forma, ha indicado que la Agencia Estatal de Salud Pública debe contar con veterinarios, así como cualquier institución seria, “no por cuota, sino por competencia técnica”.
En este sentido, ha criticado que España tiene excelentes profesionales, pero una “arquitectura administrativa demasiado fragmentada”. “Tenemos veterinarios en Agricultura, en Sanidad, en Medio Ambiente, en entidades locales, en mataderos, en unidades veterinarias…. Todos son necesarios, pero trabajan con canales de coordinación diferentes”, ha incidido
Por todo ello, ha defendido como propuesta que “España debe avanzar hacía una unificación funcional de los servicios veterinarios oficiales, bajo una misma dependencia funcional veterinaria”.
En este punto, Pino ha considerado que debería ser en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a nivel estatal y las consejerías competentes en materia de Agricultura y Ganadería, a nivel autonómico, las que tuvieran un mando único en sanidad animal. “Una dirección funcional común, criterios comunes, protocolos comunes, carrera profesional común y autoridad veterinaria reconocible”, ha destacado.
Y es que, para el presidente de ASAJA Ávila, todos los veterinarios deben trabajar bajo una estrategia única. “Porque la salud pública veterinaria no puede dividirse en compartimentos que luego no se hablan”, ha insistido, y ha remarcado que ante terceros países se necesita una voz veterinaria clara.
“EL CAZADOR FORMADO NO PUEDE SUSTITUIR AL VETERINARIO”
En cuanto a las competencias autonómicas, también ha pedido un mando veterinario claro cuando está en juego la salud pública, la salud animal y el comercio exterior. Eso sí, ha advertido que “la sanidad animal no debe politizarse nunca”.
Pino ha apuntado que esto es especialmente importante en la fauna silvestre, ya que es parte de la epidemiología, como reservorio y difusor de enfermedades, tanto en ganadería como en zoonosis, poniendo como ejemplos la tuberculosis o la peste porcina africana.
“Necesitamos veterinarios en las administraciones ambientales, con plazas, no como asesores ocasionales”, ha reafirmado. En este sentido, ha alertado de que “el llamado cazador formado puede tener un papel auxiliar, pero no puede sustituir al veterinario”.
En lo referente a la polémica suscitada por PRESVET, ha defendido que los veterinarios llevan tiempo luchando contra las resistencias y ha advertido que los veterinarios clínicos “sienten que se les ha atado de manos”. Además, ha explicado que en ciertas especies es difícil encontrar medicamentos adecuados.
“Una norma sanitaria debe proteger la salud pública, pero también debe permitir atender animales”, ha declarado Pino, y ha pedido claridad legislativa y respaldo legal para que el veterinario realice su labor.
PROPUESTAS ESPECÍFICAS
Por último, Pino, que ha defendido que “el bienestar animal debe construirse con veterinarios, no contra veterinarios; con ganaderos, no contra los ganaderos; con ciencia, no con prejuicios”, ha enumerado en un resumen sus propuestas.
Su primera propuesta es aprobar una estrategia nacional de salud pública veterinaria y sanidad animal con enfoque ‘One Health’, financiación suficiente y objetivos medibles, y la segunda es unificar funcionalmente los servicios veterinarios oficiales, bajo una misma dependencia técnica en el Estado.
En tercer lugar, ha pedido en sanidad exterior que España responda como Estado con mando técnico claro, criterios comunes, información compartida y capacidad real de coordinación, “no como 17 respuestas desconectadas".
En cuarto lugar, ha propuesto reformar en profundidad el marco del medicamento veterinario y, en quinto lugar, ha abogado por reforzar los programas oficiales de prevención, vigilancia, control y erradicación de enfermedades animales, incluyendo fauna silvestre, creando equipos veterinarios permanentes y especializados de apoyo en alertas y contingencias.
También ha considerado que hay que avanzar en el reconocimiento real y mejorar las condiciones laborales y salariales de los veterinarios españolas, y que hay que incorporar veterinarios con peso real a la Agencia Estatal de Salud Pública y en la vigilancia epidemiológica, así como en las alertas y en los planes de preparación y respuesta.
Su octava propuesta ha sido reforzar los puestos de control fronterizo y la red de consejerías de Agricultura en el exterior como instrumentos estratégicos de sanidad, comercio exterior y diplomacia agroalimentaria, y la novena crear plazas veterinarias estructurales en medio ambiente y sanidad ambiental, especialmente en gestión sanitaria de fauna silvestre.
La última propuesta de su decálogo ha sido reconocer plenamente a la veterinaria como profesión sanitaria estratégica con carrera profesional, formación especializada, visibilidad institucional y fiscalidad coherente con su función sanitaria.