Jordi Giné, presidente de AVEPA, alerta en el Congreso del creciente desgaste mental y abandono de la profesión veterinaria

El pasado 26 de mayo el Congreso de los Diputados acogió una nueva sesión de la subcomisión destinada a estudiar la situación del sector veterinario en España. La primera intervención ha corrido a cargo de Matilde Sánchez Reyes, presidenta de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (FEDIFAR), como hemos recogido en Diario Veterinario, y a continuación ha sido el turno de Jordi Giné, presidente de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA).
Giné ha ofrecido una imagen de la profesión veterinaria centrada en los animales de compañía, complementando la comparecencia del 18 de marzo de Gonzalo Moreno del Val, presidente de la Organización Colegial Veterinaria (OCV). Su intervención se ha articulado en torno a cuatro ejes: las dificultades burocráticas de la profesión, la necesidad de regular las especializaciones, la precariedad laboral y el creciente impacto en la salud mental de los profesionales.
La creciente necesidad de veterinarios: "más demanda y mayor complejidad"
Giné ha abierto su intervención destacando el aumento sostenido de animales de compañía en España, actualmente en torno a los 28 millones, con el 50 % de los hogares españoles conviviendo con algún animal. En este contexto de mayor demanda, ha subrayado que la profesión ha evolucionado de un perfil generalista a uno altamente tecnificado y especializado, con profesionales de alta cualificación.
Dentro de ese marco, ha situado las exigencias regulatorias y administrativas como uno de los principales obstáculos, en particular las derivadas del Real Decreto 666/2023. Como ya han señalado distintos sectores de la profesión, Giné ha recordado a la subcomisión que, aunque la trazabilidad del medicamento es necesaria, muchos profesionales dedican más tiempo a gestión burocrática que a la práctica clínica, con consecuencias directas sobre el bienestar animal.
Giné también ha apuntado a la falta de reconocimiento pleno del veterinario como profesional sanitario. Ha citado el IVA al 21 %, que en sus palabras supone una presión sobre los profesionales y las familias, actuando como barrera real al acceso a la atención veterinaria, con el riesgo para la salud pública que eso conlleva.
Ha hablado asimismo del trabajo de AVEPA para desarrollar una acreditación profesional propia, habiendo especializado ya a más de 450 veterinarios, y ha propuesto que esa experiencia sirva al Ministerio para construir un marco de reconocimiento oficial.
Pero el punto más destacado de su intervención ha sido el impacto de la precariedad laboral en la salud mental de los veterinarios. En sus palabras, cada vez hay más "señales claras de agotamiento". Un problema que durante años ha sido invisible, considerado parte inherente de la profesión, y que hoy resulta cada vez más preocupante: veterinarios, sobre todo jóvenes, están abandonando la práctica clínica, generando lo que Giné ha descrito como un "problema para la sostenibilidad de la veterinaria".
"No son caros nuestros servicios, son costosos pero no caros"
Al responder a las preguntas de los grupos parlamentarios, Giné ha profundizado en el impacto del IVA del 21 % sobre la atención a los animales de compañía. Ha subrayado el papel sanitario de estos animales en la salud mental de las personas, y la paradoja de que su cuidado esté gravado como un bien de lujo.
Giné ha recordado al Congreso que ese 21 % lo han venido absorbiendo los propios veterinarios, en un intento constante de escapar de la percepción social de que los servicios veterinarios son caros. Ha reclamado una intervención gubernamental para abordar el problema de fondo.
"El 47 % de los profesionales veterinarios valora su estado mental como regular o malo"
Respondiendo a la pregunta de los grupos parlamentarios Vox y Junts sobre datos específicos sobre la salud mental de los veterinarios, Giné ha citado el estudio sobre burnout y fatiga compasiva elaborado por AVEPA junto a la Fundación Affinity y la Universidad de Barcelona el año pasado.
Los datos que ha aportado ponen en perspectiva la situación actual del sector: el 39 % de los veterinarios reconoce que probablemente abandonará su trabajo en los próximos 12 meses; el 42 % se ha sentido obligado a tratar a un animal enfermo aunque sus cuidadores no pudieran pagar; el 25 % no puede atender a las personas que dependen de ellos; el 72 % se ha sentido cuestionado por sus clientes; y para el 47 %, su estado mental es regular o malo.
Giné ha señalado la carga burocrática derivada de la implementación del Real Decreto 666/2023 como una de las principales causas del agravamiento de esos datos en el último año.