El Colegio de Veterinarios de Madrid reclama un análisis riguroso sobre el acceso y uso del medicamento veterinario

El Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA) ha hecho pública una nota aclaratoria y de posicionamiento tras la comparecencia de D. Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España, en la Subcomisión de Sanidad celebrada el pasado 25 de marzo de 2026.
En primer lugar, COLVEMA ha querido reiterar que comparte plenamente con el colectivo farmacéutico objetivos comunes como la protección de la salud pública, el uso racional del medicamento, la lucha frente a las resistencias antimicrobianas y el enfoque One Health. En este sentido, el Colegio recuerda que veterinarios y farmacéuticos son profesiones sanitarias complementarias, llamadas a colaborar desde el respeto mutuo y el reconocimiento de sus respectivas competencias.
No obstante, la institución madrileña traslada también el profundo malestar que han generado algunas de las afirmaciones realizadas durante dicha comparecencia, al considerar que proyectan una imagen de la profesión veterinaria incompleta, sesgada y, en algunos casos, cuestionadora de su criterio clínico y deontológico. Por ello, COLVEMA considera necesario introducir varios matices esenciales para entender adecuadamente la realidad actual.
En relación con la disponibilidad de medicamentos en farmacia, el Colegio sostiene que negar la existencia de problemas de acceso no refleja la realidad asistencial. Según señala, más allá de la disponibilidad teórica, durante el último año se han producido demoras, falta de stock inmediato y dificultades de suministro que condicionan decisiones clínicas y pueden comprometer la continuidad de los tratamientos. Añade además que esta situación es conocida por todos los agentes del sistema y que ha sido uno de los principales motivos por los que, en determinadas circunstancias, se ha recurrido a la cesión de medicamentos.
Sobre esta cuestión, COLVEMA defiende que la cesión no responde a un uso indebido, sino a una necesidad asistencial concreta. Su finalidad, subraya, es garantizar el inicio o la continuidad de tratamientos cuando el sistema no ofrece una respuesta en tiempo clínico adecuado, evitando retrasos terapéuticos, interrupciones o el recurso a alternativas menos adecuadas. Por ello, considera que esta práctica no puede interpretarse de forma aislada ni desvinculada del contexto real de la actividad clínica veterinaria.
En materia de prescripción y uso de antibióticos, el Colegio recuerda que la concentración en determinados principios activos responde en gran medida a guías clínicas y criterios de primera línea, y no a decisiones arbitrarias ni económicas. Asimismo, insiste en que el veterinario está sujeto a la cascada de prescripción establecida por el Reglamento (UE) 2019/6, que obliga a priorizar medicamentos autorizados específicamente para cada especie y patología y solo permite recurrir a otras alternativas de manera justificada. Desde esta perspectiva, COLVEMA considera que comparar directamente precios entre medicamentos humanos y veterinarios, o sugerir que su uso responde a criterios económicos, introduce un sesgo que no refleja el marco legal vigente.
FORMACIÓN ESPECIFICA EN FARMACOLOGÍA APLICADA EN MÚLTIPLES ESPECIES
Respecto a la capacitación profesional, la institución recuerda que el veterinario es el profesional sanitario responsable del diagnóstico, la prescripción y el tratamiento en animales, con formación específica en farmacología aplicada a múltiples especies. Aunque reconoce que el farmacéutico es experto en el medicamento, COLVEMA subraya que su formación de grado no incluye de forma específica la fisiología, la patología y la terapéutica clínica de las distintas especies animales en el mismo nivel que la formación veterinaria. A su juicio, cuestionar esta competencia o presentar al farmacéutico como único experto en el medicamento genera una visión reduccionista que no favorece la colaboración entre profesiones complementarias en este ámbito.
En cuanto a la carga administrativa y al sistema PRESVET, COLVEMA afirma que su implantación ha supuesto una carga burocrática significativa, especialmente en pequeños animales, y que en muchos casos no se ajusta a la realidad asistencial. Añade que también en grandes animales ha generado trabas y dificultades en el ejercicio profesional, por lo que considera que las opiniones que minimizan este impacto no representan adecuadamente la situación real. En opinión del Colegio, estas dificultades operativas deben revisarse para garantizar un sistema eficaz y sostenible.
Sobre los datos del mercado de medicamentos veterinarios, y en concreto sobre la afirmación de que “las clínicas concentran el 77% del mercado”, COLVEMA considera imprescindible aclarar su interpretación. Según explica, y tal y como ha señalado AMVAC, ese porcentaje se refiere exclusivamente al volumen de medicamentos comercializados hacia clínicas veterinarias y no a la dispensación al cliente final. Una parte importante de esos medicamentos se utiliza en actos clínicos, otra parte se prescribe, pero se adquiere fuera de la clínica y otra permanece como stock. Por ello, equiparar ese porcentaje a venta directa al público constituye, a juicio del Colegio, un error técnico grave que distorsiona la realidad del sector y puede inducir a conclusiones regulatorias incorrectas.
COLVEMA sostiene además que la situación actual no puede reducirse a un problema de cumplimiento normativo, sino que responde a una cuestión estructural derivada de la falta de presentaciones adecuadas, las limitaciones del mercado veterinario y las diferencias existentes entre la normativa y la práctica clínica real.
En este contexto, el Colegio recuerda que en varios países europeos existen modelos mixtos en los que conviven la dispensación en farmacia y la entrega directa por parte del veterinario bajo determinadas condiciones. Cita como ejemplos a Francia, Alemania y Países Bajos, donde existen sistemas que permiten al veterinario suministrar tratamientos directamente en determinadas circunstancias. Según COLVEMA, estos modelos demuestran que es posible compatibilizar control, trazabilidad y acceso ágil al medicamento sin comprometer la seguridad.
Finalmente, el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid reitera su voluntad de colaboración con el colectivo farmacéutico y con las administraciones, pero considera imprescindible que el análisis de esta situación se realice desde el rigor, el conocimiento de la práctica clínica y el respeto institucional. En este sentido, insiste en que el objetivo de la profesión veterinaria es garantizar que los pacientes tengan acceso al tratamiento adecuado, en tiempo y forma, evitando retrasos, interrupciones y sobrantes innecesarios que puedan favorecer resistencias antimicrobianas.
El Colegio concluye que la práctica clínica se rige por la evidencia científica, la responsabilidad profesional y el compromiso con la salud pública, y que solo desde un diagnóstico compartido y ajustado a la realidad será posible construir soluciones eficaces que garanticen la seguridad del medicamento, la calidad asistencial, el bienestar animal y la salud global.