Pedro Ruf, vicepresidente de AMVAC, “La vacunación sigue siendo fundamental para la salud de las mascotas"
“Mantener a los animales en entornos sanos, con buenas pautas de vacunación y antiparasitarias, es la forma más segura de prevenir enfermedades”, cuenta Pedro Ruf, veterinario clínico. La vacunación es clave para la salud de las mascotas y no debe improvisarse; establecer un calendario adecuado es fundamental para proteger a los animales frente a riesgos evitables. En conversación con La Vanguardia, desvela los mitos y verdades sobre la prevención en mascotas, y ofrece consejos para cuidarlas de forma responsable.
Ruf es veterinario clínico con más de 30 años de experiencia en animales de compañía. Actualmente, es vicepresidente de AMVAC (Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía) y forma parte de varias comisiones del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA). Su labor se centra en la defensa del veterinario clínico, destacando en la rebaja del IVA veterinario, la promoción del concepto One Health (Salud Pública) y la organización del congreso Vetmadrid.
¿Cuáles serían los mitos más comunes sobre las vacunas en perros y gatos?
Lo que veo con más frecuencia en las clínicas son mitos como: “Si mi gato no sale de casa, ¿por qué tengo que vacunarle?”. Sin embargo, si un gato no sale de casa, no significa que esté protegido; la vacunación sigue siendo fundamental para su salud. También está la idea de que si un animal no se junta con otros, no necesita vacunas. Otro mito, cada vez menos frecuente, es que los efectos secundarios de las vacunas son graves o pueden provocar trastornos significativos en la mascota. En general, esos son los mitos más habituales.
¿Con qué frecuencia deben realmente vacunarse y desparasitarse las mascotas?
El objetivo de las pautas de vacunación es adaptarnos a cada animal. No aplicamos un protocolo general para todos, sino que lo personalizamos según su nivel de riesgo: si se junta con otros animales, si viaja a zonas con enfermedades específicas o si estará expuesto a parásitos. Con la desparasitación ocurre lo mismo: evaluamos el riesgo real de cada mascota y decidimos la pauta más adecuada. Por ejemplo, un perro pequeño que no sale de casa de una persona mayor tiene un nivel de riesgo definido. En cambio, un perro que está en contacto con niños, juega en parques y convive con muchos otros animales tiene un riesgo diferente. Las pautas de vacunación y desparasitación deben considerar todas estas variables, y en la consulta hacemos preguntas precisas para determinar la pauta más adecuada.
¿Qué riesgos existen si los dueños retrasan o improvisan las vacunas y desparasitaciones?
Lo más importante es entender que algunas enfermedades pueden transmitirse a las personas; esto se llama zoonosis. El control de la zoonosis depende de una correcta inmunización y desparasitación de los animales que conviven con nosotros. Por ejemplo, enfermedades como la leptospirosis o la rabia requieren un control estricto con pautas de vacunación más completas. Algunas vacunas tienen un periodo de protección superior al año, mientras que otras deben administrarse anualmente. No todas las vacunas se aplican de la misma manera.
¿Qué síntomas podrían indicar que una mascota está sufriendo una reacción a una vacuna o medicamento antiparasitario?
Afortunadamente, las reacciones postvacunas son cada vez menos frecuentes. Lo habitual son reacciones localizadas en el punto de inoculación: molestias o inflamación leve, y en algunos casos fiebre ligera, que suelen desaparecer en 24-48 horas. En un porcentaje bajo, uno de cada 10.000 casos puede presentar efectos más graves, como el desarrollo de sarcomas postvacunales en gatos o reacciones alérgicas graves y shock anafiláctico en perros. Sin embargo, son reacciones excepcionales. El balance riesgo-beneficio siempre favorece la vacunación, ya que los efectos secundarios habituales son manejables.
¿Qué estrategias aplica como experto para concienciar a los dueños sobre la importancia de la prevención?
Lo más importante es concienciar sobre que las enfermedades de transmisión animal a personas pueden ser graves, y que controlarlas en los animales es la mejor forma de proteger la salud humana. Mantener a los animales en entornos sanos, con buenas pautas antiparasitarias y de vacunación, es la forma más segura de prevenir estas enfermedades. Esto refuerza el concepto de “una sola salud”, donde la salud animal y la salud humana están íntimamente relacionadas.