La decana Consuelo Serres reclama en el Congreso una legislación que apoye al sector y medidas urgentes para frenar la fuga de talento veterinario

 

Consuelo Serres, decana de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, presidenta de la Conferencia de Decanos y Decanas de las Facultades de Veterinaria de España y miembro de la junta directiva del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, compareció ayer ante la Subcomisión de Sanidad del Congreso de los Diputados para trasladar una radiografía rigurosa de la situación del colectivo veterinario y reclamar decisiones políticas que sitúen a la profesión en el lugar que le corresponde.

 

Durante su intervención, Serres subrayó que la veterinaria es una profesión sanitaria regulada en Europa y recordó que sus funciones abarcan no solo la salud y el bienestar animal, sino también ámbitos estratégicos para el interés general como la salud pública, la seguridad alimentaria, la epidemiología y la prevención de riesgos sanitarios. En ese sentido, defendió que “la veterinaria como profesión sanitaria es esencial para el funcionamiento de nuestro Estado” y pidió que deje de ser “una profesión imprescindible en la práctica, pero invisible en la toma de decisiones”.

 

Formación altamente exigente

 

Uno de los principales ejes de su comparecencia fue la formación veterinaria. Serres alertó del incremento continuado del número de facultades de Veterinaria en España y advirtió de que el país podría pasar de las 15 actuales a alrededor de 24 centros si prosperan las aperturas y proyectos en curso. A su juicio, esta tendencia no resolverá los problemas estructurales de la profesión y puede agravar la precarización, en un contexto en el que España ya forma profesionales altamente cualificados, pero no logra retenerlos, especialmente en el medio rural.

 

La presidenta de la Conferencia de Decanos también puso el foco en el enorme esfuerzo que exige la formación veterinaria. Recordó que se trata de una de las titulaciones más costosas, tanto por la complejidad del plan de estudios como por la necesidad de disponer de hospitales, granjas docentes, plantas piloto y estructuras permanentes para la formación práctica. A ello se suma que, aunque el grado está diseñado para cinco años, la duración media real de los estudios se sitúa en seis, con el consiguiente impacto económico y emocional sobre los estudiantes y sus familias.

 

Preocupación por la salud mental y las condiciones de la profesión

 

Otro de los mensajes centrales de su intervención fue la preocupación por la salud mental del estudiantado y de los profesionales veterinarios. Serres avanzó datos especialmente preocupantes: en los estudios en marcha, en los que participan distintas facultades, alrededor del 50% de los estudiantes presenta síntomas de ansiedad, depresión y estrés, y más del 10% reconoce ideación suicida durante la carrera. En paralelo, recordó que más del 70% de los veterinarios sufre estrés asociado a la sobrecarga de trabajo y que la presión emocional derivada del ejercicio clínico y de las condiciones laborales está deteriorando gravemente el bienestar de una parte importante del colectivo.

 

En este punto, Serres reclamó un abordaje integral. Defendió que mejorar las condiciones del ejercicio profesional es también una forma de proteger la salud mental de quienes hoy estudian Veterinaria, porque son esos mismos estudiantes quienes perciben ya durante su formación la tensión, la frustración y la falta de perspectivas que existen en parte del sector. También planteó la necesidad de ordenar mejor la especialización para ofrecer trayectorias profesionales más claras y generar expectativas de futuro más estables.

 

Impacto de la regulación sobre medicamentos veterinarios

 

En materia normativa, la decana cuestionó con claridad el impacto del actual marco regulatorio sobre medicamentos veterinarios. Reconoció la importancia del control del uso de antibióticos y del compromiso del propio colectivo con la lucha frente a las resistencias, pero sostuvo que la normativa vigente incorpora cargas y exigencias que van más allá de lo que establece Europa y que generan una burocracia excesiva, rígida y poco eficiente. Según expuso, el actual sistema prioriza con demasiada frecuencia el procedimiento administrativo sobre la atención clínica y adopta un enfoque sancionador que no ayuda a mejorar la práctica profesional.

 

En este contexto, Serres pidió “mirar a Europa” para armonizar realmente la regulación, sin endurecer en España requisitos que no son exigidos en otros países del entorno. Asimismo, insistió en que los veterinarios quieren una legislación que apoye al sector y permita gestionar el medicamento con responsabilidad, eficacia y proporcionalidad, sin restar tiempo ni recursos a la labor asistencial.

 

Integración real de la veterinaria en el sistema sanitario

 

Finalmente, la compareciente defendió la necesidad de corregir la exclusión de los titulados en Veterinaria de distintas especialidades sanitarias, pese a contar con formación suficiente en ámbitos como microbiología, inmunología, farmacología, epidemiología o salud pública. A su juicio, esta situación responde a una inercia histórica difícil de justificar desde el punto de vista académico, profesional y legal, y supone además una pérdida de talento para el sistema sanitario en un momento en el que el enfoque One Health exige precisamente equipos interdisciplinares y una mayor integración de la veterinaria en la toma de decisiones.

 

La sesión se completó con las aportaciones de Delia Saleno Todea, veterinaria clínica experta en One Health-One Welfare, que reclamó una integración real de la veterinaria en el sistema sanitario, advirtió del impacto de la sobrecarga normativa y burocrática sobre la práctica clínica y defendió una visión transversal de la salud humana, animal y ambiental. En la misma línea, Juan Carlos Ortiz Menéndez, presidente emérito de la Asociación Española de Veterinarios Municipales, subrayó que no puede haber una prevención eficaz en salud pública sin veterinarios plenamente integrados en las estructuras de decisión, especialmente desde el ámbito local y con un enfoque claramente preventivo.

 

Por su parte, el presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Jesús Aguilar Santamaría, cerró la jornada apelando a reforzar las garantías en el uso del medicamento veterinario desde una perspectiva de salud pública y One Health.

 

 VÍDEO INTEVENCIÓN CONSUELO SERRES