Del inmovilismo al punto de inflexión, la respuesta de la profesión veterinaria

La profesión veterinaria ha pasado de expresar su malestar en silencio a organizar una respuesta colectiva sin precedentes.
Manifestaciones históricas, plataformas profesionales y nuevas formas de liderazgo están reconfigurando el tablero de la veterinaria española.
En este artículo me gustaría analizar cómo se ha gestado esa respuesta, quiénes la están impulsando y por qué el debate ya no gira en torno a si el cambio es necesario, sino a si las instituciones sabrán estar a la altura.
¿Fractura entre la representación institucional y la profesión?
El caso del Real Decreto 666/2023 (sistema Presvet) ejemplifica la desconexión entre gobernanza colegial y necesidades profesionales.
- Durante 18 meses desde su publicación, la acción institucional oficial fue meramente administrativa. Fueron los movimientos de base, quienes canalizaron la protesta masiva.
En mayo 2025, más de 1.500 veterinarios se manifestaron frente al Congreso, previamente en marzo de 2025., más de 5.000 profesionales estuvieron frente al Ministerio de Agricultura en Madrid.
Se han registrado manifestaciones en todas las capitales de provincia y el Senado aprobó mociones solicitando derogación del decreto.
Sin embargo, la respuesta del Consejo General fue tímida, limitada y tardía.
- Como denuncian desde el Comité de Crisis Veterinario -formado por FESVET, CEVE, VetWarriors, VetsUnidos y sindicatos-, la actuación institucional oficial ha sido "negligente, falta de integridad y desleal".
El mensaje enviando el cuento "El traje nuevo del emperador" al Consejo General resume la frustración: la profesión ya no tolera liderazgo que prioriza preservar el poder sobre defender los derechos.
Madrid, la excepción que confirma la regla
En este panorama de inmovilismo generalizado, el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid destaca como excepción.
- Ha mantenido apoyo activo y sostenido a movilizaciones profesionales, convocando una manifestación propia el 8 de junio de 2025 bajo el lema "Veterinarios y familias, unidos por el bienestar animal y la salud pública"
Madrid ha evidenciado el liderazgo comprometido: participación en el Comité de Crisis, traslado de colegiados en autobuses a las manifestaciones nacionales, denuncia de las medidas burocráticas que limitan criterio clínico, y reivindicación pública de la dignificación laboral.
Esta actuación contrasta radicalmente con la pasividad de la mayoría de los colegios provinciales y la ausencia del Consejo General, que "no se siente siquiera".
VetsUnidos y VetWarriors, la anatomía de un movimiento necesario
Estas plataformas surgieron por una necesidad histórica, no como complemento institucional sino como la alternativa.
Su éxito radica en:
- Enfoque multisectorial: no solo se centra en la clínica de pequeños animales, sino ganadería, salud pública, seguridad alimentaria, investigación y medio ambiente -toda la realidad profesional que la gobernanza colegial tradicional ignora-.
- Acción política directa: movilizaciones masivas, iniciativas legislativas populares (ILP), presencia mediática y negociación con grupos parlamentarios.
- Demandas estructurales concretas: derogación del RD 666/2023, integración en SNS, dignificación salarial, reducción IVA del 21% al 10%, participación en políticas sanitarias y el reconocimiento como profesión sanitaria plena.
El Comité de Crisis Veterinario ha movilizado a decenas de miles de profesionales bajo las consignas: "Los veterinarios somos sanitarios" y "Legislación con criterio".
Esto no es un movimiento marginal, es el tsunami de insatisfacción contenida durante décadas.
Huelva como ejemplo de renovación desde el ámbito colegial
Las recientes elecciones al Colegio de Veterinarios de Huelva ilustran una de las demandas recurrentes de la base profesional, la necesidad de renovar modelos de gestión y representación colegial.
Tras dos décadas de continuidad, se ha presentado una candidatura encabezada por Lorena Moratalla que plantea una hoja de ruta basada en objetivos concretos y evaluables.
Entre las principales líneas de trabajo propuestas se incluyen:
- Definición de objetivos específicos con responsables asignados
- Auditorías externas periódicas orientadas a reforzar la transparencia
- Coordinación frente a normativas percibidas como restrictivas para el ejercicio profesional
- Programas de apoyo estructurado en materia de salud mental
- Modernización digital y formación continua alineada con las necesidades reales del sector
El planteamiento pone el acento en la rendición de cuentas y en una gestión más abierta y participativa, incorporando una visión amplia de la profesión que abarca salud pública, seguridad alimentaria, control de zoonosis, investigación, medio ambiente y bienestar animal.
Más allá del resultado electoral, este enfoque refleja una tendencia creciente dentro del sector: la búsqueda de modelos colegiales más transparentes, representativos y conectados con la diversidad real de la profesión veterinaria.
Un debate que trasciende el ámbito local y que, para muchos profesionales, debería abordarse también en instancias autonómicas y estatales.
Una encrucijada histórica para la profesión veterinaria
La veterinaria española se enfrenta una decisión existencial:
- Vía 1: la permanencia en inmovilismo que perpetúa la exclusión sanitaria, precariedad salarial, salud mental deteriorada, España rural desasistida, inflación académica sin control y la ausencia en políticas de innovación.
- Vía 2: la transformación estructural liderada por movimientos de base y candidaturas renovadoras que exigen: la integración plena en SNS, participación en políticas de salud pública, dignificación laboral, liderazgo colegial transparente y multisectorial, regulación de oferta universitaria, incorporación a revolución tecnológica y reconocimiento social del veterinario como garante de salud pública.
VetsUnidos, VetWarriors, CEVE, FESVET, el Colegio de Madrid y candidaturas como la de Huelva no son excepciones, son los síntomas de que la profesión está lista para la transformación. Falta que las estructuras institucionales respondan.
El año de las movilizaciones exige el año de las respuestas
El 2025 pasará a la historia como "el año de las movilizaciones profesionales" en la veterinaria española.
Manifestaciones históricas, paros coordinados, presión parlamentaria, visibilidad mediática sin precedentes.
La pregunta ahora es si los colegios provinciales y el Consejo General tendrán capacidad de respuesta antes de que esa presión de base se transforme en una crisis institucional irreversible.
Los veterinarios españoles merecen estar donde les corresponde: en el centro de políticas de salud pública, prevención, epidemiología, resistencias antimicrobianas, seguridad alimentaria, innovación tecnológica y One Health/Welfare y no en el exilio institucional al que décadas de mala gobernanza colegial e institucional los han relegado.
Ya es hora de que entre sangre nueva. Los movimientos de base y las candidaturas renovadoras están demostrando que el cambio es posible. Que 2026 sea el año en que las instituciones finalmente escuchen.
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