Tras el último foco de PPA, la erradicación en España no será inmediata: “habrá que esperar dos años”, según Juan José Badiola

 

Tras el último foco de peste porcina africana (PPA) confirmado en jabalíes en Cataluña, la erradicación completa de la enfermedad en España no será inmediata y requerirá un largo periodo de vigilancia sanitaria. Así lo explica Juan José Badiola, catedrático de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y portavoz del comité de expertos de Aragón en PPA, en una entrevista difundida por el Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña, en la que analiza el alcance sanitario y económico de esta enfermedad.


La peste porcina africana es una enfermedad infectocontagiosa causada por un virus que afecta exclusivamente a cerdos y jabalíes y que se caracteriza por una elevada patogenicidad. “Es una enfermedad muy grave que afecta a distintos aparatos y sistemas y provoca muchas hemorragias, por lo que cuando entra en una granja es temible”, señala Badiola. Aunque no es una zoonosis y no supone ningún riesgo para la salud humana, su impacto económico puede ser muy elevado en un país como España, uno de los principales productores y exportadores de porcino a nivel mundial. “Exportamos a cerca de 120 países y, si aumentan las restricciones a la importación, las consecuencias para la economía serían demoledoras”, advierte.


El experto recuerda que el virus tiene su origen en África y que su llegada a Europa se produjo a través de productos contaminados transportados por barco hasta Georgia, desde donde se fue extendiendo a países vecinos y posteriormente a la Unión Europea. En este proceso, la fauna silvestre ha desempeñado un papel determinante. “Los jabalíes actúan como los principales transportadores del virus y actualmente hay más de una docena de países afectados”, explica.

 

PPA: la ausencia de vacuna y el papel clave del jabalí


Uno de los principales obstáculos para el control de la PPA es la inexistencia de una vacuna eficaz, pese a décadas de investigación. “Después de cerca de cuarenta años todavía no se ha logrado una vacuna fiable, no por falta de esfuerzo, ya que España ha sido uno de los países más activos”, subraya Badiola, quien reconoce que esta carencia limita gravemente las estrategias de contención que sí se aplican en otras enfermedades animales.


En relación con los últimos casos detectados en el entorno de Collserola, el catedrático considera positivo que los jabalíes infectados se hayan localizado en un área relativamente reducida. “Es una suerte que se hayan encontrado en un espacio de unos seis u ocho kilómetros, bien acotado por autovías y vías de tren, lo que indica que el foco se ha detectado relativamente pronto”, apunta. No obstante, alerta del riesgo de dispersión si algún animal infectado logra desplazarse fuera de la zona inicial. “No podemos descartar que algún jabalí resistente haya huido y haya trasladado la enfermedad, por lo que se está ampliando la recogida de animales hasta un radio de 20 o 25 kilómetros”, añade.


La gestión de un brote de PPA es necesariamente prolongada y exige medidas muy estrictas. Para poder afirmar que la situación está razonablemente controlada, Badiola indica que debe transcurrir al menos un mes sin detectar nuevos animales infectados y, posteriormente, mantener la vigilancia durante un periodo prolongado. “Después habrá que esperar unos dos años para estar seguros de que el brote ha desaparecido”, afirma. En el caso de explotaciones ganaderas, las actuaciones deben ser drásticas. “Hay que eliminar todos los animales afectados para evitar que el virus se extienda, porque es muy resistente y puede sobrevivir semanas o meses en objetos”, recuerda.


El especialista enmarca la aparición de la PPA en un contexto más amplio, marcado en los últimos meses por la coincidencia de varios problemas sanitarios en la ganadería. A su juicio, el intenso movimiento de personas y animales, junto con el cambio climático, está favoreciendo la dispersión de patógenos. “Es una combinación muy peligrosa, pero también una oportunidad para aprender e implementar medidas preventivas más eficientes”, señala, destacando la importancia del control de la fauna silvestre.


Como mensaje final al sector ganadero y a la ciudadanía, Badiola insiste en la necesidad de extraer aprendizajes de cada crisis sanitaria. “La prevención es fundamental y debemos ser conscientes de la interacción entre medio ambiente, movilidad y fauna salvaje”, concluye, subrayando que proteger la sanidad animal es también una forma de salvaguardar la economía y la sociedad.

 

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