En un informe anual sobre la enfermedad de Creutzfeldt−Jakob (ECJ), un trastorno cerebral degenerativo y mortal causado por priones, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC por sus siglas en inglés) ha señalado que la incidencia de esta enfermedad en personas se ha visto muy reducida gracias a la exitosa implementación de la prevención y de las medidas de control de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB)