La lactoferrina bovina, procedente de la leche de vaca, tiene características bioactivas contra muchos microbios, virus y otros patógenos, y se ha comprobado que inhibe la infección por el SARS-CoV-2 en condiciones experimentales al bloquear la capacidad del virus de entrar en las células diana, así como al apoyar los mecanismos de defensa antivírica de las células