Los colegios profesionales de veterinarios, las asociaciones ligadas a esta área, las universidades y las autoridades competentes deben actuar conjuntamente y de manera consensuada para elaborar normas en consonancia con las desarrolladas por la Comisión Europea y la OIE, para así poder garantizar que los animales tengan un adecuado nivel de bienestar y sus derechos estén permanentemente protegidos y en este sentido, la figura del veterinario como supervisor de la correcta aplicación de la normativa debe ser incuestionable