A pesar de su demostrada eficacia para controlar la brucelosis desde hace más de 60 años, las vacunas clásicas tienen el inconveniente de generar una respuesta inmune idéntica a la infección natural por Brucella de campo,por lo que el marcaje de vacunas permite identificar a los animales que han sido previamente vacunados, lo cual soluciona el grave problema de tener que sacrificar a animales sanos y reduce de forma directa los costes para el ganadero y la Administración