Se trata del primer caso que se detecta en 2022 y el quinto en los últimos cuatro meses en Melilla, aunque en esta ocasión no se trata de un perro asilvestrado, sino de un perro que acabó mordiendo a su propietaria, lo que evidencia una vez más la importancia de la vacunación de los animales, como estrategia más eficaz para prevenir esta zoonosis mortal