Este tipo de práctica, según los agentes del SEPRONA, supone un grave riesgo sanitario para la propagación de enfermedades animales en todo el mundo y supone también un fraude a la Hacienda Pública al no existir una declaración fehaciente de los ejemplares exportados por utilizar documentación aduanera alterada, por lo que han abierto las correspondientes actas de infracción