Los resultados observados en recientes estudios prospectivos realizados, así como las opiniones científicas de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Comité científico de la propia AESAN, han puesto de manifiesto que las algas pardas y más concretamente de la variedad kombu contienen altas concentraciones de yodo y que, un consumo elevado de este tipo de algas puede conllevar problemas de salud en ciertas poblaciones vulnerables