A juicio de los veterinarios, el incremento impositivo aprobado en España en el año 2012, ha provocado entre otras consecuencias, el incremento del abandono de animales y una disminución de las acciones preventivas relacionadas con la salud y bienestar de los mismos con el correspondiente efecto negativo para un adecuado control de las enfermedades transmisibles a las personas (zoonosis)