El comportamiento constituye un componente esencial de la salud animal, ya que refleja y contribuye al equilibrio entre los factores internos —físicos y emocionales— y el entorno. Por esta razón, el tratamiento de los problemas de comportamiento debe abordarse de manera multidisciplinar, aplicando simultáneamente la medicina veterinaria y la terapia conductual. Estas dos áreas no deben abordarse por separado, ya que el comportamiento está influenciado por la fisiología del animal, y los trastornos físicos pueden afectar significativamente su bienestar conductua