Este año, con un invierno muy suave y un clima primaveral adelantado, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) ha proliferado de forma muy marcada en la península Ibérica y ha comenzado a enterrarse antes que otros años, momento en el cual las orugas son muy peligrosas para perros y niños que paseen por zonas donde haya pinos