Los signos más frecuentes se pueden ver en la piel: pérdida de pelo, aparición de lesiones como úlceras y descamación. Pérdida de peso, atrofia muscular, apatía, junto con signos clínicos renales y/u oculares, incremento del tamaño del bazo y del hígado, dolor articular y cojera, anemia, diarrea, fiebre, crecimiento exagerado de las uñas, etc. también podrían indicar la enfermedad”